La Hipótesis de Riemann ocupa un lugar singular en la historia de la matemática. Enunciada por Bernhard Riemann en un breve artículo de 1859, afirma que todos los ceros no triviales de la función zeta ζ(s) poseen parte real igual a 1/2. Esta afirmación, de apariencia modesta, encierra una de las relaciones más profundas entre el análisis complejo y la distribución de los números primos: la ubicación exacta de esos ceros determina el tamaño del error en el teorema de los números primos y condiciona el comportamiento asintótico de numerosas funciones aritméticas.