Luis Alberto Sánchez rinde un tributo vibrante al "Apóstol de la Rebeldía". Con su característica agudeza, el autor analiza la figura de Prada no solo como el poeta que renovó las letras peruanas, sino como el pensador iconoclasta que sacudió la conciencia nacional tras la Guerra del Pacífico.
Sánchez destaca la coherencia ética de Prada y su papel como puente hacia la modernidad, subrayando su influencia decisiva en las generaciones posteriores. Es una obra que celebra el radicalismo intelectual y la vigencia de un hombre que prefirió la verdad incómoda al silencio cómplice, definiendo el ensayo político en el Perú.