Argumentar es, en esencia, un ejercicio de construcción de razones que implica aplicar la lógica, la interpretación y desarrollar una motivación suficiente. Bajo la tesis de Robert Alexy, la argumentación jurídica es un caso especial de la argumentación práctica general (Atienza, 2005). Esto significa que, aunque comparte reglas de racionalidad con el discurso común, está sujeta a limitaciones específicas como la vinculatoriedad al Derecho vigente y el respeto a las normas procesales.