El Perú exhibe una paradoja estructural: mientras mantiene estabilidad macroeconómica sostenida —inflación controlada, disciplina monetaria y crecimiento impulsado por las exportaciones que representan el 30% del PBI— experimenta simultáneamente una degradación progresiva de su sistema político e institucional. Este ensayo sostiene que el país atraviesa una fase avanzada de anaciclosis política, caracterizada por fragmentación institucional, captura de órganos autónomos y expansión de economías ilícitas que interactúan con la economía formal. Se argumenta que la estabilidad macroeconómica funciona como un equilibrio frágil sustentado en las exportaciones, autonomía del banco central y flujos económicos informales que amortiguan tensiones sociales. Asimismo, se examinan la concentración del sistema financiero, la posible incorporación indirecta de minerales de origen ilegal en cadenas formales de exportación, la crisis educativa y la fuga de talento, así como las implicancias geopolíticas de los futuros corredores bioceánicos. Desde un marco teórico que integra anaciclosis clásica (Polibio), institucionalismo económico (North; Acemoglu & Robinson), teoría del orden político (Fukuyama; Huntington) y economía política del desarrollo, el ensayo concluye que la estabilidad peruana es real en sus indicadores, pero estructuralmente vulnerable por su base institucional.