El debate sobre la neutralidad de la ciencia ha sido históricamente polémico, sosteniéndose por algunos como un principio según el cual la ciencia debe ser independiente de juicios y valores. Desde esta perspectiva, el conocimiento científico se concibe como descriptivo, objetivo y ajeno a influencias subjetivas. Sin embargo, cuestionar esta tesis suele asociarse con posturas irracionales, lo que dificulta su crítica. A pesar de ello, existen razones para considerarla insostenible en ciertas interpretaciones y, además, su defensa ha servido para eludir la responsabilidad socio-ética de la actividad científica. El libro examina críticamente la tesis de la neutralidad de la ciencia mediante un análisis de sus argumentos y la formulación de contraargumentos fundamentados. Con ello, Héctor Morán abre una discusión que cuestiona una tradición consolidada, posicionando su obra como una referencia para comprender la ciencia desde una perspectiva más realista.