La llegada al cuarto de siglo nos muestra un panorama optimista hacia el futuro en la arquitectura peruana. Después de comprobar la constante inoperancia de las esferas públicas para construir buenos proyectos, se percibe ahora una reacción del ámbito privado que busca promover y fomentar la arquitectura de calidad, también en el contexto urbano y colectivo, como no lo era antes. Pero como ya experimentaron las historias recientes en países como Brasil, Chile y Ecuador, la más interesante muestra de proyectos actuales en el Perú está fundamentada en un conocimiento constructivo y tecnológico, con el que se es capaz de experimentar, jugándose con diversas materialidades que algunas veces se relacionan con las lecciones de la historia y la tradición constructiva ancestral.