Este libro propone una revolución verde en las aulas de educación inicial, planteando que la conciencia ambiental no es un tema ajeno, sino el corazón mismo del aprendizaje infantil. El autor se sumerge en experiencias de jardines escolares, donde pequeños exploradores descubren ciclos de vida y participan en huertos urbanos. Mediante estudios de caso con educadores de campo, se demuestra cómo el contacto directo con la naturaleza fortalece el sentido de pertenencia y promueve hábitos responsables. Frente a la crisis climática global, esta obra subraya la urgencia de sembrar hábitos ecológicos desde el primer día, convencido de que el amor por la Tierra nace entre risas y manos en la tierra.