El libro propone una metodología de litigación en la que la planificación estratégica, la gestión de la evidencia y la ética profesional se integran de manera inseparable. La teoría del caso no solo orienta la preparación de las audiencias; condiciona la eficacia de todas las herramientas y asegura que el juicio cumpla su propósito: la producción de información confiable que permita decisiones legítimas. En síntesis, este volumen constituye una guía indispensable para comprender que, en la litigación penal moderna, la justicia no se improvisa ni se construye con reglas aisladas, sino mediante un proceso planificado, estratégico y coherente.