Sabemos que en la arquitectura cobra fundamental importancia el espacio habitable, lo cual explica el gran interés que hay en la disciplina por la antropología y las manifestaciones individuales y colectivas de la humanidad. Una de esas manifestaciones colectivas son las ciudades, expresión material y funcional de la vida en sociedad, donde la arquitectura toma parte fundacional o generativa. Si es evidente que toda arquitectura se plasma en un contexto e intenta una relación con él, en este libro se trata de la relación con el contexto urbano. Esta relación puede ser más o menos fuerte pero siempre existe, pudiendo también tener un carácter negativo. Nos interesa la relación espacial entre el exterior y el interior, el estudio de un espacio que no responde a las características de un lugar público pero tampoco a las funciones internas de un edificio; es lo que aquí llamaremos espacio intermedio.
No es fácil encontrar definiciones del intermedio en arquitectura; es un concepto relativamente nuevo que recién aparece en la segunda mitad del siglo XX. Surge como una crítica a la concepción espacial continua y funcional del Movimiento Moderno y es formulada por los miembros del Team X, especialmente por Aldo Van Eyck quién dice: “El hombre todavía respira hacia fuera y hacia adentro. ¿Cuándo comenzará la arquitectura a hacer lo mismo?” (Smithson, 1968, p.45). Ese respiro doble, suerte de bipolaridad, es también denominado “umbral”, lo intermedio o intermediario del espacio que tanto serviría para las relaciones humanas o la comunidad, punto central de la crítica del famoso grupo que es sintetizada y publicada en la revista Architectural Design en diciembre de 1962 con eltítulo de Team X Primer, un texto luego editado y publicado por Alison Smithson.
Pero más allá de la generalidad del concepto, en esta investigación se pretende indagar en las características del espacio intermedio en una tipología concreta: la arquitectura sociocultural. Precisamente, se trata de investigar las formas en que desde la arquitectura se ha manejado la conexión con el medio urbano a través del espacio intermedio, no solamente como mecanismo funcional sino como ente facilitador de usos dentro de la programación de la arquitectura. Es decir, no se quiere estudiar la arquitectura sociocultural como tipología sino la cualidad del espacio intermedio que esta propone como conexión con la ciudad y que está pensado para la vida social y la actividad cultural. En efecto, la arquitectura sociocultural se caracteriza porque busca que la cultura sea el elemento que suscite la interrelación y la integración entre sus usuarios.
Este trabajo es de carácter cualitativo, ya que se plantea sobre la base de la descripción y la observación (Gómez, 2006, p.60). En efecto, la investigación en arquitectura suele ser de este tipo dada su afinidad con las ciencias sociales, que suelen tener también este enfoque, pero no se inserta perfectamente en un enfoque científico ya que la arquitectura no es una ciencia sino una disciplina proyectual. En este sentido, el tipo de investigación cualitativa específica es lo que Fernández llama “Investigación ad-hocista [problem-solving]” (2013) ya que está centrada en el estudio del espacio intermedio de un tipo de arquitectura para la ciudad latinoamericana (considerando las características comunes de las grandes urbes de esta región del mundo) y que busca solucionar un problema. En otras palabras, este libro se desarrolla sobre la evaluación de proyectos que han buscado resolver un problema que es común para muchas ciudades latinoamericanas para luego proponer unas pautas que ayuden a solucionarlo. Se adopta así la idea de que las investigaciones en arquitectura “en otros casos remiten a tareas cuyas operaciones vinculadas al trabajo investigativo vienen dictadas por el problema mismo, o sea que no resisten los marcos devenidos de criterios disciplinares preconcebidos” (Fernández, 2013, p.143). En el estudio de un problema que ya se ha intentado resolver a través de la práctica proyectual, nuestro desafío es esclarecer los resultados en unos casos concretos de estudio para concluir recomendando su réplica o su mejoramiento.
Un elemento clave es el que responde a la pregunta: ¿Dónde? Hemos acotado este trabajo en Latinoamérica. Se trata de una región donde se dan características semejantes de cultura, política y desarrollo socioeconómico según lo aprecian en sendos trabajos del siglo pasado historiadores y filósofos como O’Gorman (1958), Romero (1976), Toynbee (1981) y otros intelectuales más recientes como Ardao (1993) o Arango (2012). Todos ellos estudian las ideas, la latinidad, la historia, la ciudad y la arquitectura en torno al concepto que une en un conjunto a un grupo de países con características muy similares y que se encuentran en el continente americano. Preguntándose por la coherencia de trabajar con una realidad geográfica y humana inventada e imprecisa, de la misma manera como fue cuestionada en su momento la realidad de un hecho llamado “descubrimiento” con la falta de objetividad que eso lleva consigo en el estudio de la historia; lo cierto es que hoy existe una realidad viva llamada Latinoamérica (o América Latina) que “es, como todas la realidades humanas, una realidad histórica que se reconoce socialmente y está consagrada por el uso y la costumbre”. (Arango, 2012, p.11).
Pero no es tan sencillo estudiar Latinoamérica, más aún desde la arquitectura. La diversidad en estas tierras es también amplia en relación con la arquitectura y el urbanismo, lo que podríamos denominar entorno construido, pero es preciso aceptar sus características comunes. En un trabajo anterior, y como resultado de una investigación basada en entrevistas a críticos expertos en arquitectura contemporánea latinoamericana, deducimos que si es posible establecer características comunes en esta región, así como estudiar su arquitectura:
Es cierto que se trata de un contexto geográfico heterogéneo pero no es así de heterogénea la cultura y en la mayor parte de los países priman por su evidencia las características comunes. En este sentido, la identidad cultural de la arquitectura no se manifestará en los resultados que pueden ser tan diferentes como los contextos geográficos donde se encuentre, sino en esa forma de trabajar con quienes son los verdaderos protagonistas del espacio arquitectónico, los usuarios y los clientes, así como con las condiciones y recursos propios de esta parte del mundo. (Viccina, 2016, p.29)
También resulta necesario acotar el tiempo. Hemos establecido el período contemporáneo, el cual para algunos historiadores de la arquitectura actuales comienza en la década del noventa (Montaner, 2015) y define la condición de la arquitectura en el siglo 21. En este sentido, si bien nos parece importante estudiar como preámbulo los precedentes sobre el tema de la tesis en el contexto latinoamericano, nos centrarnos más en la tarea de analizar casos concretos contemporáneos. En efecto, la tesis y los proyectos a estudiar exhaustivamente se ubican en el período comprendido entre los años 2004 y 2015, los cuales comprenden tres períodos sucesivos en la alcaldía de la ciudad donde se encuentran: Medellín. Pero… ¿Por qué esta ciudad?...
Se ha considerado que si la ciudad latinoamericana es el lugar de reflexión, en esta investigación deberíamos establecer una que fuera emblemática y destacable por sus aportaciones en un tipo de arquitectura urbana que es la arquitectura sociocultural. Como lo evidencian numerosos artículos científicos y de divulgación una de las ciudades latinoamericanas más interesantes es Medellín, la cual ganó en el 2013 el título de ciudad más innovadora del mundo. Los organizadores de dicho concurso sometido a votación pública justifican esta elección describiendo la ciudad así:
“Today, gondolas and a giant escalator shuttle citizens from steep mountain side homes to jobs and schools in the valley below. As a result, travel time for the majority of its citizens has been cut from more than 2 hours to just a few minutes. In this city, a modern underground metro system has eased pollution and crowding in the city’s main arteries above, and glistening new museums, cultural centers, libraries and schools enrich the community”. (Recuperado de: http://online.wsj.com).
Ninguna otra ciudad latinoamericana había competido con ciudades tan importantes como Nueva York y Tel Aviv para ganar una distinción semejante. De hecho, el premio no se ha tenido una segunda edición pero en su momento puso a Medellín en la boca de la opinión pública de todo el mundo. En efecto, al año siguiente la ciudad fue la sede del Foro Urbano Mundial y se ha constituido en una referencia obligada como consecuencia de la transformación urbana que ha experimentado desde las primeras intervenciones, en los inicios de los años 90, hasta el presente.
Así, en Medellín se tendrá inicialmente el Programa Integral de Mejoramiento de Barrios Subnormales (PRIMED), que funcionó desde 1992 hasta 2001 con el apoyo de Alemania, España y Suiza. En esta oportunidad se construyeron viaductos y senderos en medio de la informalidad de estos barrios. En 1997 se comenzaron a elaborar una serie de Planes de Ordenamiento Territorial y desde 1995 una serie de Planes de desarrollo que tuvieron el componente social como emblema, elaborándose también importantes proyectos urbanos como el de Plaza Mayor, el sistema Metroplus y la propuesta del Metrocable, estos últimos correspondientes al Plan 2001-2003. (Medellín. Modelo de transformación urbana, 2015).
Es en el año 2004 donde con la gestión del Alcalde Sergio Fajardo comienza una nueva etapa, pues el plan de desarrollo de la Alcaldía decide emprender una serie de prácticas urbanas en simultáneo, lo cual ha devenido en llamarse Urbanismo Social. En este contexto es que se han ido construyendo en esta ciudad una serie de equipamientos socioculturales que encajan perfectamente en el tema que estudiamos, pues en su inserción en zonas conflictivas de la ciudad, muchas veces de carácter fragmentario, son intervenciones arquitectónicas que han tratado el espacio intermedio como un elemento de propuesta proyectual fundamental para que los equipamientos puedan cumplir sus fines de integración social, factor esencial del llamado “Modelo Medellín”. Como ya hemos mencionado, estos equipamientos socioculturales se gestionaron y realizaron con características similares hasta el 2015, año en que culmina el período de Aníbal Gaviria como alcalde de Medellín. Recientemente, se vienen realizando otros planes e intervenciones gestionadas desde la Empresa de desarrollo urbano (EDU) de Medellín, pero ellas no forman parte de nuestro estudio.
Pretendemos estudiar con mayor detalle dos ejemplos representativos de arquitectura sociocultural de la ciudad de Medellín realizadas entre el 2004 y el 2015 y compararlos, analizando la peculiaridad de sus espacios intermedios. Actualmente contamos ya con una cierta distancia en el tiempo desde que fueron realizados y por tanto vemos pertinente su estudio. De la verificación de sus características claves, procederemos a evaluar dichos espacios intermedios y extraer sus componentes esenciales, observar lo adecuados que han resultado para Medellín y confirmar su valor ejemplar para ese tipo de equipamientos en tantas otras ciudades latinoamericanas de características similares. En otras palabras, no queremos solo evaluar la arquitectura y criticarla rigurosamente sino también rescatar sus aportaciones y utilizarlas en la elaboración de un modelo conceptual de intervención arquitectónica sociocultural para la convulsa ciudad latinoamericana. Creemos que desde la crítica contemporánea se pueden crear elementos de referencia concretos para la práctica arquitectónica y su transformación, si fuese necesaria.
Para encuadrar adecuadamente nuestro tema nos servirá proclamar tres premisas que presuponen las conclusiones a las que vamos a llegar.
El espacio intermedio de la arquitectura tiene una propia naturaleza o entidad, diferente a la de los espacios exteriores e interiores. Es un “tercer espacio” que actúa de ente integrador en una arquitectura urbana de calidad.
El espacio intermedio en la arquitectura sociocultural es un elemento imprescindible dentro de la concepción espacial de un proyecto de este tipo, más aún para zonas urbanas fragmentarias e inconexas, típicas de la ciudad latinoamericana contemporánea.
El espacio intermedio de la arquitectura sociocultural no debe ser un espacio limítrofe o simplemente residual en la concepción arquitectónica, sino que debe formar parte de la concepción integral del proyecto. Así, este tipo de arquitectura contribuirá adecuadamente como marco para la integración social y al desarrollo cultural de los ciudadanos.
De igual manera, también queremos dejar claros nuestros cuatro objetivos:
Conocer las características del espacio intermedio en la arquitectura sociocultural de la ciudad latinoamericana contemporánea.
Evaluar el funcionamiento de estos espacios intermedios en proyectos ya construidos de arquitectura sociocultural en la ciudad latinoamericana.
En base a dos proyectos, seleccionados y analizados comparativamente, definir en detalle las aportaciones y falencias de sus espacios intermedios.
Proponer pautas para un adecuado modelo conceptual que determine las características que deben tener los espacios intermedios en los proyectos de arquitectura sociocultural, de tanta necesidad para las zonas fragmentarias de las ciudades latinoamericanas.
El concepto de espacio intermedio nace en el mundo del pensamiento filosófico y sociológico, especialmente en los trabajos contemporáneos de Soja (1997) y Bhabha (2002). En ese ámbito, es un espacio de relación social y cultural que adquiere una propia entidad y que es preciso atender para lograr un mundo mejor, es decir integrado, a pesar de las diferencias económicas, políticas, sociales y culturales que se perciben y viven en la realidad. Se trata de un “tercer espacio” que busca romper con la dualidad de la perspectiva dialéctica del mundo acuñado por la modernidad.
En arquitectura, el concepto es similar pero adquiere una constitución física. Nace en los albores de la crítica a la modernidad arquitectónica ortodoxa que se da en la posguerra y de la mano de un grupo de arquitectos europeos conocidos como el Team X, especialmente en los escritos y las conferencias de algunos de sus más significativos miembros como Aldo Van Eyck y el matrimonio Smithson. Esos conceptos se plasman claramente en la famosa publicación Team X Primer de 1968. El tema fundamental es el del Umbral como espacio de conexión entre el interior y el exterior, aquel espacio intermedio olvidado por la modernidad de entreguerras que es precisamente donde se desarrolla la vida en comunidad, la relación social, el elemento fundamental de la constitución de una ciudad.
Este concepto es asimilado por algunos arquitectos sucesores de la tercera generación del Movimiento Moderno como Hermann Hertzberger (1991). Sin embargo, en investigaciones posteriores solo se ha estudiado el concepto de espacio intermedio desarrollando descriptivamente los conceptos del Team X o, yendo más allá, en el análisis de casos particulares de arquitectura. Como ejemplos destacables se pueden mencionar los trabajos de Kapstein (1988), Vidal (2012), Juárez y Rodríguez (2014) y Suárez (2014) en el ámbito iberoamericano, Di Domenico (2012) y Begnini (2014) en el ámbito francés y Shahlaei y Mohajeri (2015) en Medio Oriente. En todos estos ámbitos se destaca la calidad de los espacios intermedios y su extraordinaria capacidad para dotar de una alta calidad a la arquitectura.
En estos estudios se analizan casos concretos, en su mayor parte proyectos de vivienda unifamiliar o vivienda colectiva, en su capacidad de integrar exterior e interior a través de unos espacios intermedios que resultan fundamentales o nucleares en la estructura general de esos ejemplos, muchas veces tomados de la arquitectura tradicional y vernacular. Sin embargo, las cualidades se relacionan siempre en el ámbito de lo doméstico o residencial, pero no se toman ejemplos de arquitectura de uso público en zonas urbanas consolidadas.
Dada esta situación, buscamos llenar dos vacíos que subsisten hasta hoy en la investigación sobre los espacios intermedios. Por un lado la referida a este tipo espacial en la arquitectura pública contemporánea, específicamente en los equipamientos socioculturales, que vienen siendo verdaderos catalizadores de la vida social de los fragmentos urbanos para donde han sido proyectados y construidos, en el ámbito latinoamericano. Es cierto que también en zonas consolidadas y bien desarrolladas estos espacios intermedios son muy importantes y necesarios, y se tienen ejemplos interesantes, pero atender las zonas más precarias nos facilita el estudio crítico para definir las potencialidades de estos espacios que no han sido en general muy bien aprovechadas.
Por otro lado, está el vacío de la falta de estudio y difusión del protagonismo que han tenido los espacios intermedios en la concepción de recientes arquitecturas contemporáneas latinoamericanas, de carácter sociocultural, donde su utilización ha dado como resultado una conexión con una ciudad fragmentaria (típicamente latinoamericana) en mayor o menor medida exitosa. La mayor parte de las veces se conocen solo superficialmente las intervenciones arquitectónicas que se presentan dentro de un conjunto de acciones urbanas más amplio.
En este sentido, intentaremos determinar las características mínimas de los espacios intermedios en el proceso de proyecto de esta necesaria pero escasa arquitectura sociocultural para la ciudad latinoamericana contemporánea. Así, luego de ir del contexto al ejemplo y analizar casos concretos, esta investigación pretende mostrar como resultado las pautas para un modelo conceptual de arquitectura sociocultural que sirva para el mejoramiento real y puntual de las ciudades latinoamericanas, no desde las teorías urbanas y las técnicas de planificación actuales sino desde la misma disciplina arquitectónica.