José Manuel Piña Gutiérrez plantea que la inclusión productiva en comunidades de alta y muy alta marginación es esencial para el desarrollo sostenible, enfocándose en empoderar a los habitantes mediante capacidades técnicas y acceso a mercados. El modelo propone transformar la economía de subsistencia en unidades competitivas a través de la vinculación entre academia, gobierno y sociedad civil, fomentando la autonomía financiera y el aprovechamiento de recursos locales.