El presente libro aborda una problemática jurídica de alta relevancia en el ámbito del derecho penal contemporáneo: la delimitación del iter criminis en la calificación del delito, específicamente en la distinción entre tentativa de feminicidio y lesiones en contextos de violencia contra la mujer. La obra se sitúa en un punto de convergencia entre la teoría del delito y la práctica judicial, proponiendo un análisis integral que articula fundamentos dogmáticos con evidencia empírica proveniente del estudio de casos.
Desde su estructura, el libro se organiza de manera lógica y progresiva. En el primer capítulo se desarrollan los fundamentos teóricos del iter criminis y la tentativa, abordando su evolución doctrinaria, sus elementos constitutivos y su relevancia en la configuración del delito de feminicidio. Este apartado permite establecer las bases conceptuales necesarias para comprender la problemática central de la investigación.
El segundo capítulo introduce la violencia familiar como variable jurídica y social, destacando su carácter estructural y su influencia en la configuración de conductas delictivas. A través del análisis de sus manifestaciones, factores socioculturales y marco normativo, se evidencia la importancia de considerar el contexto de violencia de género como un elemento clave en la interpretación jurídica. Este enfoque permite superar visiones fragmentadas del delito y aporta una comprensión más amplia del fenómeno.
El tercer capítulo constituye el eje aplicado de la obra, en el que se desarrolla un caso de estudio orientado a analizar la práctica judicial. A partir de un diseño metodológico cualitativo, se examinan expedientes, resoluciones y percepciones de operadores jurídicos, evidenciando las principales dificultades en la calificación de los hechos. Este capítulo no solo describe la problemática, sino que también propone criterios interpretativos que buscan mejorar la aplicación del derecho penal, integrando elementos objetivos, subjetivos y contextuales.
Uno de los principales aportes del libro radica en su enfoque integrador, que combina el análisis dogmático con la realidad empírica. Esta articulación permite identificar la brecha existente entre la teoría del delito y su aplicación en la práctica, ofreciendo herramientas concretas para reducir dicha distancia. Asimismo, la obra destaca la importancia de incorporar el enfoque de género y el contexto de violencia familiar en la interpretación jurídica, lo que contribuye a una respuesta más adecuada frente a la violencia contra la mujer.
En términos críticos, el libro evidencia la necesidad de fortalecer la capacitación de los operadores jurídicos y de promover la uniformidad en los criterios de calificación, aspectos que resultan fundamentales para garantizar la seguridad jurídica y la protección efectiva de los derechos fundamentales. Asimismo, plantea la urgencia de superar enfoques reduccionistas que limitan la comprensión del delito y que pueden derivar en decisiones que no reflejan la verdadera gravedad de los hechos.
En conclusión, la obra constituye un aporte significativo tanto para el ámbito académico como para la práctica jurídica, al ofrecer una reflexión profunda y propuestas concretas sobre una problemática compleja y actual. Su enfoque interdisciplinario y su orientación aplicada la convierten en una herramienta útil para investigadores, estudiantes y operadores del sistema de justicia interesados en mejorar la interpretación y aplicación del derecho penal en materia de violencia contra la mujer.