Este libro documenta el hallazgo excepcional de un petroglifo único en la Quebrada Cansas durante obras de ingeniería civil en Ica, consistente en una roca metamórfica de 5.5 metros transportada por antiguos huaicos que presenta un rostro antropomorfo vinculado a la cultura Nazca y la obtención de cabezas trofeo. La obra detalla cómo esta pieza, situada cronológicamente en el periodo Nazca Inicial o la transición desde Paracas, fue analizada mediante tecnología de vanguardia como el RTI para revelar grabados invisibles y posteriormente trasladada al Museo Regional de Ica mediante una compleja logística de rescate. Más allá del rigor técnico, el texto explora el concepto de "patrimonio-territorial", presentando el hallazgo como un símbolo de la conexión espiritual de los antiguos pobladores con el agua y demostrando que la infraestructura moderna y la arqueología pueden colaborar eficazmente para proteger la identidad cultural del Perú.