Este manuscrito examina las percepciones de ingenieras e ingenieros ambientales, agrónomos y geógrafos en el Perú acerca de cómo el cambio climático incide en su formación universitaria y en su práctica profesional, tomando como marco de referencia la gestión del riesgo climático. La investigación combinó la aplicación de una encuesta a 76 profesionales con entrevistas semiestructuradas a seis especialistas, complementadas con una revisión de lineamientos normativos.
Los resultados muestran que la mayoría percibe una alta afectación del cambio climático en su labor, aunque con matices según la especialidad: la ingeniería agronómica manifiesta una mayor sensibilidad directa, mientras que las ramas ambiental y geográfica reflejan percepciones también altas, pero más heterogéneas. Un hallazgo transversal es que muchas de las medidas de adaptación y mitigación implementadas dependen de iniciativas individuales, lo que evidencia la falta de lineamientos institucionales estables que orienten la práctica profesional.
En cuanto a la formación universitaria, los participantes valoran de manera intermedia su preparación para hacer frente a los retos climáticos, con críticas más severas entre los egresados recientes. Se identifican brechas entre lo que demanda la realidad profesional y lo que ofrecen los currículos actuales, lo que plantea la necesidad de reformas que incorporen la prevención, la interdisciplinariedad y el uso de tecnologías emergentes.
Desde la perspectiva de género, se constatan desafíos específicos para las ingenieras en el acceso a posiciones de liderazgo, el reconocimiento profesional y la conciliación laboral-familiar. Al mismo tiempo, varios colegas varones tienden a relativizar o invisibilizar estas brechas, lo cual confirma que la equidad de género sigue siendo un reto pendiente en la profesión.