En la vasta cartografía del sentimiento humano, el amor emerge como una constante a la que nadie puede huir, un laberinto central en las motivaciones de nuestra existencia. Camino a Roma, de Roy Dávatoc, constituye el testimonio vívido de un ser que transita este territorio complejo, transformando cada herida en un aprendizaje constante, doloroso y luminoso.
A través de un "archivo sentimental" custodiado en un viejo libro de Vallejo, el protagonista narra encuentros que son, en esencia, estaciones del alma.
¿Es el amor solo la memoria de lo ya experimentado o la realización de nuestra carencia? Desde la nostalgia de Ximena hasta el incendio furioso de Daniela, el autor plantea interrogantes donde Eros dota de vida lo esquivo: ¿Podemos amar siempre igual? ¿Dónde comienza y acaba lo amado?
Dávatoc ofrece una narrativa intensa sobre las rupturas y esa "enfermedad de los osos" necesaria para sobrevivir al invierno emocional.
Al final, este viaje hacia lo incierto culmina en una madurez luminosa. Roma representa el hallazgo de que amar no es salvar a nadie, sino acompañarse. Una obra que nos recuerda que, a pesar de las grietas, siempre es posible dejar de sentirse extranjero en el propio corazón.
Jaén, Perú, 1981-