En Versos del Silencio, la palabra no irrumpe: se posa. No busca estridencia, sino profundidad. Desde la soledad que lo origina, el libro construye un territorio íntimo donde memoria, amor y pérdida dialogan con la luna, la lluvia y el viento, mientras Huancayo respira como paisaje y destino. El poeta no declama; susurra. Cada poema es una luz en la penumbra, una confesión entre fe e incertidumbre, entre el fervor del toreo y la guitarra que se quiebra. Aquí laten imágenes vivas: torcazas en vuelo, noches que cuestionan la conciencia, boletos sin regreso que recuerdan la fragilidad. No hay moralejas, hay emoción. Una belleza que abraza la melancolía y una esperanza que resiste. Este libro invita a escuchar lo no dicho: en el silencio, también florece la poesía. Quien lo abra no saldrá indemne, sino acompañado.