Asistí a la inauguración de un espacio lector aquí en Jaén. Ahí, muy atento, escuchaba los discursos de diversos académicos en tanto afinaba mi intervención; sin embargo, cuando llegó el turno del Dr. Quirino me impactó lo que escuché, nos detalló el detrás de cámaras de cómo se inició el proyecto de la Huaca Montegrande hoy tan emblemático y de tan alto impacto. En ese momento, mientras escuchaba la narrativa, me surgieron una serie de preguntas literarias: ¿cómo lo habrá asumido un adolescente de secundaria tales descubrimientos?, ¿qué tanto se habrá inquietado por saber lo que escondía una huaca?, ¿realmente habrá un tesoro?, ¿encontrará momias y trampas en las profundidades?, ¿habrá portales de conexión con otras realidades?, ¿qué haría con el tesoro?, …
Lo que siguió fue un magma de ideas literarias que la ciencia no puede ver y que los ojos de la literatura sí. Entonces, pensé en un personaje llamado Manolo, estudiante de secundaria, cuya misión sería descubrir el misterio que esconde la Huaca y para ello tenía que ser más veloz que los mismos arqueólogos. Pues bien, así, nació esta novela que cuenta la verdadera historia de la Huaca y de cómo se descubrió el misterio escondido por miles de años.
Acompañemos a Manolo en sus múltiples aventuras por resolver uno de los mayores misterios de nuestra cultura. Redescubramos en cada una de sus páginas ¿quiénes somos? y ¿qué misión desempeñamos en esta vida?
EDUARDO CAJANDILAY DIAZ