La universidad contemporánea ya no puede entender la docencia como una práctica inmóvil, repetitiva o ajena a los cambios tecnológicos que están redefiniendo la producción y circulación del conocimiento. La inteligencia artificial ha irrumpido en el escenario universitario no como una herramienta pasajera, sino como una fuerza que está alterando la manera de planificar clases, diseñar experiencias de aprendizaje, evaluar desempeños, acompañar trayectorias e incluso repensar el papel del docente. Este libro nace precisamente en ese cruce entre pedagogía, innovación y transformación estructural. Sus páginas proponen una mirada crítica y propositiva sobre el uso de la inteligencia artificial aplicada a la enseñanza universitaria. No se trata de reemplazar la mediación humana ni de automatizar la docencia hasta vaciarla de sentido, sino de comprender cómo estas tecnologías pueden enriquecer la planificación, ampliar posibilidades didácticas y fortalecer procesos formativos más pertinentes, flexibles y personalizados. La obra reconoce que la universidad del presente necesita docentes capaces de integrar herramientas emergentes sin renunciar a la reflexión pedagógica, al juicio profesional ni a la responsabilidad ética.