La comunicación es una de las capacidades más valiosas que posee el ser humano. Gracias a ella, las personas pueden expresar pensamientos, compartir emociones, construir relaciones, transmitir conocimientos y participar activamente en la sociedad. Desde los primeros años de vida, la comunicación acompaña cada experiencia de aprendizaje, convirtiéndose en una herramienta fundamental para el desarrollo personal, académico y social. Hablar, escuchar, leer y escribir son acciones cotidianas que permiten comprender el mundo, interactuar con los demás y construir nuevos saberes a lo largo de toda la vida.
En el contexto educativo, la comunicación ocupa un lugar central porque constituye la base de todos los procesos de enseñanza y aprendizaje. Cada actividad desarrollada en las instituciones educativas requiere que los estudiantes comprendan mensajes, expresen ideas, interpreten información, formulen preguntas y participen en diversas situaciones comunicativas. Por esta razón, fortalecer las competencias comunicativas representa una tarea esencial para garantizar una formación integral que responda a las necesidades de la sociedad actual.