Una tarde, Rodrigo tuvo un serio problema: sus tres cabritas no quisieron volver a su corral, lo que provocó preocupación y llanto en
el pequeño. Al verlo en ese estado, primero un conejo y luego una zorra
quisieron ayudarlo, pero no tuvieron éxito. Fue un minúsculo animalito el que logró regresar a las porfiadas cabritas a su corral. Una hermosa
historia donde aprenderemos a no dejarnos llevar por las apariencias.