Desde las tranquilas aguas del Titicaca, hasta las calles intensas y llenas de vida del Callao, esta es la historia de un niño que llevó en su corazón la fuerza de su tierra y aprendió a sobrevivir lejos de ella. Entre la nostalgia de los Uros y los desafías de los barrios chalacos, descubrió que la verdadera identidad no se pierde, se transformá.