Chambergo ha escrito una especie de diario y de poesía, o eso que en buena cuenta llaman prosa poética, un híbrido de la inteligencia humana. Y lo surca bien, hay pericia y sabiduría. Sus temas lo ennoblecen y su lenguaje es una osadía para el lector. Su Passio ha triunfado y la escritura ahora forma parte de su autodominio. No solo nos devuelve palabras, sino, deguste para detenernos en la contemplación de sus profundos peldaños.