La Historia Inverosímil del Insólito
Macedonio Huamán W.
Refieren algunas crónicas que Platón, poco amante de los macedonios, admitió de mal grado en la Academia a Aristóteles de Estagira, y a un tal Albiris de Thebis, discípulo de un discípulo de un discípulo de Dédalo, patrón del arte.
Al visitar Delfos, la ayahuasquera pitonisa pronunció el siguiente oráculo:
solo irás, donde se ponga
sobre el Templo de la Llama
Súbitamente, un remolino cósmico lo transportó a la época del esplendor mochica, sobre la piedra de sacrificio, en Pachacámac.
Los sacerdotes lo consideraron Naylamp, que retornaba. Algunos envidiosos planearon su muerte. Albiris de Thebis era ahora el hijo de Pachacámac, el Inmortal. Bajó su influjo se cultivaron las artes, la orfebrería y la cerámica; las técnicas de regadío, aprendidas con sus antiguos y preclaros maestros arquitectos, hicieron de la árida costa un vergel floreciendo.
Veinte siglos después, habla de reencarnarse nuevamente en el Perú, había de venerar a Pachamama, a la hojita de coca, a las hojas que escritos llevan versos, y a los mitos de redención y de epopeya bajo el nombre de Macedonio Waman Wong, origen de torbellino.
Miguel Torres Morales