“Rompiendo puentes” es el único mecanismo inocuo que he descubierto para poder depurar y liberarme de todo lo que alguna vez me partió en dos. Es mi grito de liberación, mi “ayahuasca literaria”, el salvoconducto para expulsar la indignación, melancolía, resignación, desunión, la aceptación y, en solo algunos casos, la algarabía y esperanza vividas. Todos ocasionados tras el cruce transitorio y/o perenne con ciertos personajes en un mismo enlace; con algunos “rompiendo puentes” y con otros pocos, construyendo escaleras invisibles, pero resistentes al tiempo y al comportamiento inherente del ser humano.
El título compuesto del presente poemario: Liberando Artemias. evoca a crustáceos microscópicos de 1.5 cm, habitantes de zonas hipersalinas o salubres y, a la vez, alimento responsable de la pigmentación de los cuerpos rosados de los flamencos o parihuelas. Asimismo, nutriente de alevines de especies marinas y dulceacuícolas en la acuicultura. Componente esencial del zooplancton, base de la cadena trófica de la fauna marina.
Como autora me represento personalmente como aquel artrópodo acuícola nadando a lo largo de la vida en un mar de envidia, injusticia e hipocresía.
De igual manera, este segundo poemario mantiene el tinte marino reflejado en versos con pie de páginas explicativos para la mejor comprensión del lector.