La ópera Ollanta es, acaso, la primera obra lírica peruana de carácter genuinamente nacional. Inspirada en el pasado prehispánico, recrea el Tahuantinsuyo como un horizonte incaico idealizado, asociado a los discursos de afirmación nacional de fines del siglo XIX e inicios del XX. En ella confluyen elementos históricos, indígenas, mestizos y occidentales, reelaborados por la imaginación artística de sus autores. Su origen se remonta a los años de la ocupación chilena (1881-1883), cuando fue concebida por los artistas limeños José María Valle Riestra, responsable
de la música, y Federico Blume, autor del libreto. La obra se estrenó con modesto éxito en 1900, en el Teatro Principal, y fue reestrenada en 1920 con una recepción apoteósica, esta vez con la colaboración de Luis Fernán Cisneros en el libreto. Cisneros, hijo de padres limeños, había nacido en París en 1882, mientras su padre cumplía una misión diplomática. La ópera fue repuesta durante las celebraciones del Centenario de la Independencia, en 1921, y no volvió a los escenarios durante el resto del siglo XX, al menos no de manera integral. Ya en el
siglo XXI, tuvo dos nuevas reposiciones: la primera, en la huaca Pucllana, en 2004; la segunda, en 2025, con tres exitosas funciones en el Teatro Municipal (antiguo Teatro Forero).