Algunas historias nacen de la imaginación; otras, de los recuerdos más entrañables de la infancia.
«Rubia y Rayo» nació cuando era niña. Y a través de estas páginas quise guardar para siempre el cariño que sentía por dos compañeros muy especiales. Con el tiempo descubrí que la literatura también puede regalarnos algo maravilloso: la posibilidad de que aquello que más amamos siga viviendo en las historias y en el corazón de quienes las leen.
Deseo que esta historia te acompañe y que, al terminar de leerla, descubras que los verdaderos amigos dejan huellas imborrables en el corazón.