El autor parte de una pregunta previa y decisiva: ¿qué hace que una conducta empresarial o económica merezca respuesta penal? Desde esa premisa, la obra desarrolla la delimitación del delito económico frente al delito patrimonial tradicional, la importancia de los bienes jurídicos supraindividuales, las leyes penales en blanco, los delitos de peligro, los problemas de imputación objetiva y subjetiva, la responsabilidad de las
personas jurídicas, los modelos de prevención y la criminalidad económica vinculada a fenómenos como el lavado de activos, la corrupción, los delitos tributarios, financieros, informáticos y ambientales.