Las primeras sensaciones del amor en la niñez y primera juventud suelen llegar en momentos inesperados: una mirada, una sonrisa, el brillo en la voz de otra persona. Los dos cuentos muestran esos primeros latidos del corazón enamorado, pero en mundos distintos: uno, en un pueblo costero a través de un circo; otro, en una hacienda marcada por la presencia campesina. Situaciones diferentes, que comparten la experiencia del deseo no realizado.
En “El vuelo de los cóndores”, Valdelomar recrea un recuerdo de infancia donde el niño llamado Abraham, como el autor, se enamora de Miss Orquídea, la joven trapecista de un circo que llega al pueblo.
En “Warma kuyay” Arguedas escribe desde la distancia que separa dos mundos sociales: el de los hacendados y el de los indígenas. En este cuento, Ernesto, se enamora apasionadamente de Justina, una joven campesina. Arguedas rescata la oralidad, las formas de hablar y las costumbres del mundo andino.
Al leer “El vuelo de los cóndores” y “Warma kuyay” encontrarás dos maneras distintas de mirar el primer amor: a través de la contemplación nostálgica y de la lucha contra las barreras sociales. Dos relatos valiosos para identificar emociones, y comprender contextos históricos y biográficos distintos.