Las universidades se presentan cada vez más desafiadas a dar respuesta a problemas cada vez más complejos relacionados con el desarrollo sostenible, la innovación, la equidad o la transformación. En este contexto, la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) ha dejado de ser un grupo de acciones aisladas para ser un enfoque estratégico que ordena y une la formación, la investigación y su vínculo con la sociedad. Eso sí, uno de los grandes retos en la actualidad consiste en evidenciar científicamente cuál es el impacto real de estas acciones en la sociedad.