En Érase una vez en Carabayllo, niñas y niños convierten su distrito en un territorio de aventuras, memoria y asombro, donde El Fortín, la Plaza de Armas y el Templo de San Pedro cobran vida desde la imaginación. En estas historias , cada relato abre una puerta a la infancia como forma de mirar el mundo, plenos de curiosidad, ternura, humor, valentía y una sorprendente capacidad para descubrir lo extraordinario en lo cotidiano.