Con esta breve narración, Kari de la Vega propone un
aleccionante retorno al ilustre relato mítico del Inkarri,
cuyas múltiples versiones son círculos concéntricos que
a su vez generan estimulantes traslaciones literarias. Todas
sus versiones presentan un mismo eje: la esperanza
de una reconstitución comunitaria del Tahuantinsuyo,
tras la barbarie de la conquista española. Quinientos
años después, la autora de Antarki, el chasqui volador nos
recuerda que la herida permanece abierta y que la recurrencia
a la tradición literaria andina es mucho más que
una reivindicación histórica. En estas páginas bullentes
de aventuras juveniles y sabias confesiones interiores,
Kari de la Vega revela tanto un gran amor por el país
como una meritoria capacidad para armonizar la voz y la
técnica contemporánea a una conciliación cultural —tan
urgente en esta hora de desórdenes sociales— en lo que
Arguedas llamaba un demonio feliz: crear una obra que
hable orgullosamente en cristiano y en indio. (Jorge Eslava)