La presente obra surge como una respuesta a la prolongación de los procesos judiciales, un problema alimentado por la insuficiente motivación de los actos procesales que vulnera la celeridad y genera graves perjuicios económicos. Cuando un litigio se extiende por años, la parte vencida asume un incremento desproporcionado de intereses, costas y costos, mientras que el vencedor ve cómo la inflación y el costo de oportunidad erosionan el poder adquisitivo de su derecho. Frente a la interrogante de si el debido proceso justifica tales demoras, esta obra ofrece una técnica para dinamizar la justicia civil-comercial mediante informes periciales.