El entrenador provinciano: una vida dedicada al voleibol desde la selva del Perú es una obra autobiográfica que narra la trayectoria de David Arévalo Arévalo, un entrenador que, desde Tingo María, convirtió la perseverancia, la disciplina y el aprendizaje autodidacta en los pilares de una destacada carrera deportiva. El libro relata cómo una temprana afición por el voleibol se transformó en una vocación que lo llevó a dedicar más de cuatro décadas a la formación de deportistas y al fortalecimiento del voleibol en la Amazonía peruana.
La obra describe las dificultades propias del trabajo deportivo en las provincias del Perú: la escasez de infraestructura, la falta de entrenadores especializados, el centralismo y la ausencia de apoyo institucional. Frente a estas limitaciones, el autor demuestra que la observación constante, el estudio, la disciplina y la perseverancia permitieron construir un método de entrenamiento capaz de competir con éxito frente a equipos de mayor experiencia y recursos.
Uno de los principales aportes del libro es el relato de la creación y consolidación de la Liga de Voleibol de Tingo María, institución que impulsó el desarrollo organizado de este deporte en la región y permitió la formación de nuevas generaciones de jugadoras y entrenadores. Asimismo, se narran los logros obtenidos con diferentes clubes, instituciones educativas y, especialmente, con la Universidad Nacional Agraria de la Selva (UNAS), donde el autor alcanzó campeonatos nacionales, dirigió al equipo en la liga superior y contribuyó a posicionar a la universidad como referente del voleibol peruano.
El libro también recoge episodios de gran complejidad, como la continuidad del trabajo deportivo durante los años del terrorismo en el Alto Huallaga, las dificultades derivadas de la falta de respaldo institucional y las experiencias vividas formando equipos en distintas ciudades como Juanjuí y Aucayacu, donde logró descubrir y desarrollar nuevos talentos deportivos.
Finalmente, la obra trasciende el ámbito deportivo para convertirse en una reflexión sobre el liderazgo, la ética, la formación de personas y el compromiso con la comunidad. El autor sostiene que el verdadero éxito de un entrenador no se mide únicamente por los títulos obtenidos, sino por la capacidad de formar deportistas con disciplina, respeto, responsabilidad y valores, dejando un legado que perdure más allá de las victorias en la cancha.