La obra poética de Max Landeo se ha propuesto unir las dos mitades de lo humano: el pensamiento y la poesía. Es una constante que ambas dimensiones se busquen, se reclamen y la una se sienta triunfante en cuanto alcance las virtudes de la otra. Ya lo advirtió María Zambrano: «No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método». Y en Landeo ese método se vislumbra desde sus primer libro a través del diálogo como medio para alcanzar el conocimiento. Es la mayéutica fundamentada en la palabra porque es la criatura ordenadora y creadora del mundo.