Este no es un libro acerca de drogas. Es un libro acerca del poder: del poder que determina qué culturas son aceptadas y cuáles son perseguidas; del poder que convierte una práctica ancestral en objeto de sospecha penal; del poder que, bajo el argumento del “orden público”, termina negando identidades históricas y colectivas.
La presente obra no busca realizar una defensa idealizada de una planta.
Busca desarrollar una defensa jurídica, histórica y constitucional de una civilización y de los pueblos que la sostienen.
La hoja de coca no constituye el problema central. El verdadero problema radica en un modelo estatal que ha decidido tratarla desde una lógica represiva, sin diferenciar el uso ancestral y cultural del tráfico ilícito de drogas.
A lo largo de varias décadas, el Perú adoptó políticas prohibicionistas provenientes de escenarios internacionales ajenos a la realidad andina y amazónica. Como consecuencia de ello, se consolidó una peligrosa construcción jurídica y política: identificar la hoja de coca en su estado natural con la cocaína.