La educación constituye una de las inversiones más importantes que realizan las personas, las familias y el Estado. A lo largo de la vida, estudiar implica destinar tiempo, esfuerzo y recursos con la expectativa de ampliar conocimientos, desarrollar capacidades, mejorar las oportunidades laborales y alcanzar mayores niveles de bienestar. Desde la perspectiva económica, esta decisión también involucra costos de oportunidad y beneficios futuros, lo que permite analizar la educación como una forma de inversión en capital humano.