En la Educación Inicial, evaluar no debería significar medir con rigidez, sino comprender con profundidad. Este libro nace para transformar la mirada sobre la evaluación y devolverle su sentido más humano: acompañar el crecimiento de cada niño, reconocer sus avances, interpretar sus necesidades y ofrecer nuevas oportunidades para aprender. Frente a prácticas que reducen la evaluación a registros fríos o etiquetas apresuradas, esta obra propone una pedagogía de la observación sensible. Desde el enfoque formativo, el texto invita a valorar las evidencias que aparecen en el juego, la conversación, el movimiento, la exploración, la convivencia y las pequeñas decisiones cotidianas. Cada gesto infantil puede revelar una conquista; cada pregunta puede abrir un camino; cada dificultad puede convertirse en una puerta para intervenir mejor. El libro responde a una necesidad urgente de la docencia actual: evaluar sin dañar, retroalimentar sin imponer y planificar desde lo que los niños muestran en sus procesos reales. Sus páginas ofrecen una mirada serena, técnica y profundamente ética para maestras, directivos y especialistas que desean fortalecer su práctica profesional. Es una obra necesaria para comprender que evaluar en inicial es mirar con inteligencia, pero también con respeto, esperanza y humanidad.