Esta obra colectiva analiza, desde una perspectiva comparada iberoamericana, el impacto de la transformación digital en los sistemas de justicia y los desafíos que plantea para el derecho procesal. A través de estudios generales y nacionales, examina cuestiones como el proceso judicial electrónico, la prueba digital, las audiencias virtuales, la protección de datos y el acceso a la justicia, poniendo de relieve tanto las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías como los riesgos que generan para las garantías procesales. En conjunto, el libro propone una reflexión crítica sobre la necesidad de adaptar las categorías tradicionales del derecho procesal y probatorio a los entornos digitales, procurando que la innovación tecnológica contribuya a una justicia más eficiente y accesible sin comprometer el debido proceso, la igualdad y la tutela efectiva de los derechos.