El conjunto de versos que expreso en esta oportunidad responde a un muy anhelado propósito. En verdad, cada experiencia nueva o mejor la llegada de un nuevo ser al núcleo familiar me hizo concluir con aquella tarea tantas veces postergada. Sin duda hubiera querido ampliar, completar, engrandecer y proyectar con mayor amplitud aquellos conceptos titubeantes que aún no se completan seguramente para el lector agudo.
A renglón seguido, añoro mis vigilias, recuerdos, impresiones de la niñez, y por qué no decirlo, temores; que estuvieron en muchos de mis sueños, y tras profundos devaneos esa larvación que me ocupó algún tiempo, se lo dirijo al público que no se distrae en monótonas labores del diario vivir; sino por el contrario, lo dedican aquellas personitas quienes nos hacen experimentar las más angelicales ocurrencias hasta doblegar el más recio carácter.
Para concluir, quiero que este pequeño libro, sea un homenaje a tu forma de ser, a tu entusiasmo por la vida, a tu increíble simpatía... ¡ojalá que la sociedad no te los arrebate nunca!