Volver sobre la historia familiar es emprender el desafío de mirarse a uno mismo. Nombre sin imagen traza un itinerario de ida y vuelta en el espacio y el tiempo, entre la vida rural andina y la periferia de Lima, donde los fragmentos de las historias familiares buscan reunirse para revelar aquello que permanece, incluso cuando la imagen se ha desvanecido.
A través de una voz sobria y de gran potencia sensorial, asistimos a escenas domésticas mínimas, trayectos de viaje, celebraciones ruidosas; una polifonía donde las cosas y los elementos de la naturaleza tienen memoria. Aquello que se busca se sitúa entre el recuerdo incompleto de una imagen y la huella que una vida deja en el mundo. (Olivia Reginaldo)