La impostura como una de las Bellas Artes es una novela sobre un escritor que ya no sabe muy bien qué hacer con la escritura. Julián Morán escribe porque es lo que hizo siempre, porque no tiene otra cosa mejor, porque abandonarla también exige una energía que él no tiene. La literatura para él ya no es una fe, ni una promesa, ni una épica de salvación personal. Es más bien un oficio, un vicio privado, una excusa elegante para seguir viviendo.